Fabián Cares - regionales@lmneuquen.com.ar
Hay personas que han vivido tanto, que las alegrías y las penas se reparten por partes iguales en sus existencias. Personas que ven los años pasar y hasta parece que están estancadas en el tiempo. Su juventud de espíritu les gana a las arrugas que se pueden dibujar en sus rostros curtidos por los difíciles vientos de la vida. En Andacollo, el corazón del norte neuquino, la vida de Ofelia Villanueva no pasa inadvertida. Lleva sus 95 años de manera vital, alegre, amable y muy locuaz.
Dueña de unos ojos celestes que transparentan su alma de mujer de campo y de una sonrisa que contagia la alegría por la vida que siente aun después de atravesar todo tipo de dolores y contratiempos. Hoy es un ícono de la historia de este pueblo, un baluarte de su cultura y un ejemplo de cómo el campo también da la posibilidad de desarrollar la vida de una familia.
La voz de las costumbres del norte neuquino