La historia de los habitantes de Chos Malal posee un encanto especial. Quizás sea el emplazamiento de la ciudad, cerca de las montañas, donde todos, además, se conocen y trabajan codo a codo por su comunidad.
Jorge Luis Erramuspe nació el 24 de abril de 1922 en Capital Federal. Hijo de Juan Carlos Erramuspe y Maria Planells, cursó sus estudios en esa ciudad, donde se recibió de Perito Mercantil. Realizó parte de la carrera de contador público en la UBA durante tres años y se incorporó en el Banco Nación en 1942. Estuvo ahí hasta 1951 cuando, por diferencias con la ideología política de esa época y por no compartir el nombramiento del presidente del Banco Nación Argentino, decidió renunciar. Se quedó unos años en esa ciudad y luego decidió buscar nuevos rumbos: fue su amigo Samuel Pincu, comerciante de Chos Malal y compañero de su partido político MID (Movimiento de Integración y desarrollo) que lo invitó a radicarse en Chos Malal, donde llegó en julio de 1953.
Don Jorge era un hombre muy solitario, le gustaba mucho la lectura, es así que hasta hoy se conservan en el Archivo Histórico chosmalense diarios que el guardaba y que se encuentran rayados y con sus opiniones en muchas páginas. Vivió durante muchos años en el Viejo Caicallen, donde alquilaba una habitación: ahí también se lo recuerda por sus lecturas y la cantidad de diarios que guardaba.
Se incorporó como administrativo en el Municipio de Chos Malal en 1958 y se jubiló en 1996 con más de treinta años trabajados. Tuvo muchos cargos dentro del municipio: fue director de Tierras, tesorero, jefe administrativo, y se jubiló con el cargo de director del Archivo Histórico Municipal.
Todos los que lo conocieron lo recuerdan como una persona muy solitaria, muy responsable y, sobre todo, un intelectual, de quien se conservó todo el material de investigación histórica que realizó sobre la ciudad. Una anécdota lo ilustra: de tanto leer los diarios y la documentación se le pasaban las horas y se retiraba de madrugada a su casa. Pasaba prácticamente todo el día en el Archivo Histórico: se han encontrado entre los libros dinero que dejaba en sobres.
En 1960 hubo un temporal muy fuerte de lluvia que ocasionó la crecida del río Neuquén. La balsa que funcionaba en ese momento se dio vuelta por la potencia del agua y se llevó un camión de la firma comercial Ordoñez, que tuvo tanta repercusión que salió en los diarios nacionales. Don Jorge y una comitiva de comerciantes locales como don Clemente Ordoñez, Samuel Pincu y Tito Landete, aprovecharon y viajaron a Buenos Aires para entrevistarse con el presidente Arturo Frondizi, que se enteró que Chos Malal no tenía un puente sobre el río Neuquén: los chosmalenses habían llevado todos los antecedentes que consignaban que la localidad solicitaba ese puente desde la llegada del coronel Olascoaga y que nunca se había concretado. Así que, habiendo ya un proyecto de puente sobre el río Neuquén, pero en el Paraje Huitrin, donde también funcionaba una balsa, y además estaba aprobado y licitado por Vialidad Nacional, el presidente Frondizi ordenó un nuevo proyecto a realizar en Chos Malal.
En la misma obra se realizó el paso de la ruta 40 por la ciudad. Don Erramuspe terminó siendo amigo de Frondizi y de Rogelio Frigerio, representantes del partido que él militaba: hay cartas entre ellos, pruebas de esa amistad, que se encuentran en el Archivo Histórico.
Personalmente se lo recuerda por ser un hombre digno, integro, honesto y de una sola palabra, que organizó, conservó y protegió todo el patrimonio documental de la ciudad. Actualmente la hemeroteca municipal lleva su nombre.
Un agradecimiento al Archivo Histórico de Chos Malal, especialmente a la señora Sandra Sobarzo por su importante tarea de conservación del patrimonio chosmalense en este homenaje a don Erramuspe por todo lo que brindó a la institución.
Todos estos testimonios son preservados para la memoria de los pueblos y su historia. Porque para saber hacia dónde vamos, es también muy importante saber de dónde venimos y quiénes nos hicieron ser lo que somos.Fuente L.M.N.